Margaret Boden

Este mes estudiamos la obra de Margaret A. Boden, una reconocida experta en Inteligencia Artificial e investigadora en diferentes campos, desde la psicología, a la filosofía y las Ciencias Cognitivas.

 EC | Madrid | Diciembre 2012

A Margaret Boden le interesa, sobre todo, entender la creatividad humana. La creatividad para esta autora se refleja en todos y cada uno de los aspectos de la vida: no es una facultad “especial”, sino que permanece asentada en las habilidades diarias de la inteligencia humana, como son el pensamiento conceptual, la percepción, la memoria y la autocrítica reflexiva.

En el libro Creatividad y arte, Boden define a ésta como la habilidad de llegar a concebir ideas y artefactos que sean nuevos, sorprendentes y valiosos. Estos tres elementos deben darse en todo fenómeno verdaderamente creativo.

¿En qué sentido podemos hablar de “novedad” en relación con una idea o artefacto? Para Boden, es necesario realizar una distinción entre la “creatividad psicológica” (a la que denomina “P-creatividad”) y la “creatividad histórica” (o “H-creatividad”). La P-creatividad implica que surja una idea sorprendente, valiosa, que es nueva para la persona que la tiene. No importa cuántas personas la hayan podido tener antes. Pero si una idea nueva es H-creativa,  es una idea que ninguna persona ha tenido antes, o al menos no se tiene constancia de esto; habría aparecido por primera vez en la historia humana. La H-creatividad, en última instancia, sería un caso especial de P-creatividad.

Las ideas creativas deben ser, además, sorprendentes. Este criterio tiene tres significados. Uno puede sorprenderse porque algo sea estadísticamente inusual, contrario a las expectativas del sentido común, y aún así se produce.  O uno puede sorprenderse porque no se había dado cuenta de que la nueva idea había sido una posibilidad no vislumbrada, y termina siendo posible. En tercer lugar, uno puede sorprenderse de algo que previamente había considerado imposible,  y que sucede al final.

La creatividad por definición implica no solamente la novedad y la sorpresa, sino la valoración, y como los valores son altamente variables, de esto se sigue que muchos argumentos sobre la creatividad están enraizados en desacuerdos sobre la valoración.

Para Boden, existen tres formas de creatividad: combinatoria, exploratoria y transformadora, y los estudia en su libro Creatividad y arte.  Para entender cómo son posibles las formas artísticas creativas, necesitamos entender las diferencias psicológicas entre los tres tipos de creatividad. Los tres tipos de creatividad difieren en los procesos psicológicos envueltos en la generación de ideas novedosas (y, por tanto, en la comprensión o apreciación de ellas una vez han aparecido).

En primer lugar, la creatividad puede tener lugar a través de la realización de combinaciones no familiares de ideas familiares. Estas nuevas combinaciones pueden generarse o deliberadamente o, a menudo, inconscientemente. La mayoría de los psicólogos que estudian la creatividad ponen el foco en este primer ejemplo de creatividad. Pero existen otros dos tipos de creatividad; una implica la exploración, y otra la transformación, de espacios conceptuales.

Los espacios conceptuales son estilos estructurados de pensamiento. Normalmente provienen de la propia cultura o del grupo de iguales, pero ocasionalmente se toman de otras culturas. En cualquier caso, están realmente ahí, no se han originado. Para entender cómo la creatividad puede suceder, debemos saber lo que los espacios conceptuales son, y qué tipo de procesos mentales pueden explorarlos y modificarlos. Los espacios conceptuales, y las formas de explorarlos y transformarlos, pueden ser descritos por conceptos sacados de la inteligencia artificial (IA).

En la creatividad exploratoria, el espacio es explorado: la persona pregunta qué ideas o artefactos pueden ser alcanzados o no,  dentro del espacio, y cuáles son los límites del espacio, o si el espacio puede ser expandido a través de alguna alteración superficial.  Es importante darse cuenta de que la creatividad exploratoria pude generar novedades sorprendentes y valiosas incluso sin las alteraciones. La razón es que nosotros no solemos darnos cuenta de todas las posibilidades que hay dentro de un espacio conceptual complejo.

La mayoría de los ejemplos de creatividad recogidos en los libros de historia, sin embargo, lo son de creatividad transformadora. Específicamente, este tercer tipo de creatividad permite que las ideas se generen; ideas, que, de acuerdo con el estilo previo de pensamiento aceptado, simplemente no podían haber aparecido antes.

Los conceptos de la IA nos permiten hacer la psicología de una nueva manera, permitiéndonos construir (y testar) las hipótesis sobre las estructuras y los procesos que pueden estar envueltos en el pensamiento. A Boden le interesa comprobar si los ordenadores pueden, de hecho, concebir ideas que al menos aparezcan como creativas.

En el libro Inteligencia Artificial y hombre natural, Boden considera que  la IA no es el estudio de los ordenadores, sino de la inteligencia en el pensamiento y en la acción. Los ordenadores son sus herramientas, porque sus teorías se expresan como programas informáticos que capacitan a las máquinas para hacer cosas que requerirían inteligencia si las hicieran las personas.

Boden selecciona para su estudio varios programas de ordenador. Estos programas proyectan luz sobre la naturaleza de la personalidad humana, las creencias, el lenguaje y la comunicación, la percepción, el aprendizaje, la creatividad y la resolución de problemas.  Los ordenadores no mascan números; manipulan símbolos. Y la inteligencia precisamente se puede definir como la capacidad de manipular símbolos creativamente, o de procesar información dados los requisitos de la tarea del caso.

Nuestra invitada del mes viene a definir, en último término, la IA como  el uso de los programas como herramientas en el estudio de los procesos inteligentes, herramientas que ayudan en el descubrimiento de los procesos de pensamiento y de las estructuras epistemológicas que emplean las criaturas inteligentes (IA y hombre natural, pgs. 38-39). Y en su libro La mente como una máquina, compara las Ciencias Cognitivas con el estudio de la mente como una máquina.

Un tema que nos interesa especialmente, por estar relacionado con lo que tratamos específicamente en este número de Energía Creadora, es el de la evaluación. Realizar transformaciones es relativamente fácil, eso lo puede realizar un ordenador. Pero, ¿cómo exponemos nuestros valores estéticos con la suficiente claridad como para permitir que el programa por sí solo haga la evaluación con cada resultado que genera? A día de hoy, como nos recuerda Boden, la “selección natural” la realiza el ser humano, por ejemplo el visitante de las salas de arte. Lo difícil es conseguir que el ordenador realice esta evaluación.

Fuentes
Inteligencia Artificial y hombre natural. Margaret A.Boden. Editorial Tecnos, Madrid, 1984.
– Creativity and art. Three roads to surprise. Margaret A.Boden. Oxford University Press, 2010.
– Foto portada. imagen de Antie K bajo licencia de creative commons.

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