11. ¡Vamos a emprender!, Iniciativas, Tecnología

Entrevista a Senén Barro

Senén Barro es Catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela, fue rector de la misma de 2002 a 2010, y preside Red Emprendia, red iberoamericana de apoyo al emprendimiento universitario. Acaba de presentar el libro “+Universidad –Especulación”.

 EC | Madrid | Abril 2013

PREGUNTA-¿Cómo definiría la actitud emprendedora?

El emprendedor, por definición, es quién emprende con resolución acciones dificultosas o azarosas. Para mi es alguien que arriesga, que va a contracorriente o al menos explora más caminos que el evidente y fácil de dejarse ir con las tendencias, con las opiniones generalizadas y las modas, sean de comportamiento o de pensamiento. Son personas que afrontan retos que suponen una dedicación y constancia extremas y que lo hacen con frecuencia con pocos medios, al menos de partida. Pueden ser emprendedores que crean empresas o intraemprendedores, es decir, aquellas personas que desarrollan sus acciones en el contexto de un ente u organismo público o privado que ellas no han creado.

PREGUNTA- En su libro “+Universidad-especulación”, distingue la que llama Universidad emprendedora de la Universidad clásica y de la consumista. ¿Cuáles son las características que debe poseer una Universidad para ser emprendedora? ¿Y en qué se diferencia de la Universidad clásica y de la consumista?

La Universidad clásica está ligada a una visión social de la economía, más local y pegada a la industria y al capital como palancas de modernización social. Una Universidad consumista y conservadora tiene una visión más mercantilista de la sociedad y más pegada al progreso económico. Por último, la Universidad emprendedora podríamos verla como un punto intermedio entre las anteriores, muy relacionada con la sociedad global en la que ya vivimos y con la economía basada en el conocimiento y el desarrollo tecnológico que requiere de nuevos perfiles profesionales, del mantenimiento de un ciclo virtuoso que enlaza la investigación fundamental con la transferencia de los resultados de la I+D a la sociedad y a los sectores productivos, y de la apuesta por un desarrollo económico y de calidad de vida sostenibles y equilibrados.

PREGUNTA-Usted es el Presidente de Red Emprendia, red iberoamericana de apoyo al emprendimiento universitario. ¿Qué tipo de acciones pone en marcha la red para impulsar ese objetivo?

RedEmprendia es una red universitaria, que opera en red y muy apoyada en la red de redes, es decir, en Internet. Su objetivo es la cooperación para una más eficaz y eficiente transferencia de los resultados de la I+D, la innovación y el emprendimiento, desde la academia a la sociedad. Sus acciones inciden en las propias instituciones universitarias, en sus comunidades y sus egresados y en las empresas, aquellas por crear y las ya creadas. Para cada uno de estos públicos diana diseñamos acciones que pretenden estimular, formar, incentivar y apoyar aquellas iniciativas que de un modo u otro transmiten y transfieren conocimiento y tecnología desde la Universidad hacia la sociedad, en particular al tejido productivo.

PREGUNTA-¿Qué papel juegan los Parques Científicos Tecnológicos en el fomento del emprendimiento?

Un Parque Científico Tecnológico tiene muchas virtudes, al menos potenciales: favorecer la transferencia de conocimiento y desarrollo tecnológico, en particular del sector público al privado; fomentar la creación, consolidación y crecimiento de empresas, especialmente las de base tecnológica; facilitar las alianzas estratégicas… y todo ello provocando un impacto positivo en el entorno local y regional. Pero estas son virtudes potenciales, como he dicho, y no necesariamente desplegadas o presentes por igual en todos nuestros Parques Científico-Tecnológicos.

PREGUNTA-¿Cuál es su valoración de las spin-offs universitarias? (las spin-offs son proyectos nacidos como extensión de otro anterior. Algunas de estas iniciativas empresariales pueden ser  promovidas por miembros de la comunidad universitaria, y se caracterizan por basar su actividad en la explotación de nuevos procesos, productos o servicios a partir del conocimiento adquirido y los resultados obtenidos en la propia Universidad)

En el mundo universitario una spin-off se caracteriza por partir de resultados de la I+D realizada en el contexto de una universidad y contar entre sus promotores con personas de la institución académica. Es una forma de transferencia de resultados de I+D muy interesante, ya que además de dar valor económico a la I+D, es una fuente de creación de empleo, en buena medida de alta cualificación, y que aporta una realimentación positiva al ecosistema de producción de conocimiento y desarrollo tecnológico en su camino hacia el impacto socioeconómico, lo que a su vez suele incidir positivamente en la empresa. Pero no todo es de color de rosa. Emprender desde la investigación supone superar barreras constantes y crecientes. Entre ellas la falta de capital, que si bien puede existir en la fase de investigación y no es infrecuente en la fase de comercialización, cuando un nuevo producto o servicio con un mercado ávido aparece en el horizonte, pasa por el denominado “valle de la muerte” en la fase de desarrollo tecnológico. Por cierto, esta no es la única travesía del desierto que es necesario superar. Hay otra más imperceptible, pero de consecuencias incluso más graves. Hablo de la cantidad de casos en los que no hay travesía alguna y la investigación y sus resultados, aún siendo excelentes, no encuentran o no inician siquiera el camino de la transferencia.

PREGUNTA- Diferentes estudios apuntan la falta de una cultura emprendedora en España. ¿Qué elementos favorecen el emprendimiento en España, y cuáles los desfavorecen? ¿Qué tipo de políticas convendría poner en marcha para favorecerlo?

El World Economic Forum´s Global Competitiveness Report, encuadrada a España en el grupo de las economías sustentadas en la innovación, que son aquellas más intensivas en conocimiento y en el sector servicios. No obstante, en comparación con el resto de países pertenecientes a este grupo, en España se perciben muchas menos oportunidades para emprender, tenemos más miedo a fracasar, se considera que los medios de comunicación prestan menos atención al emprendimiento y hay una menor intención de emprender en lo inmediato. Para mi las limitaciones más importantes provienen de las propias carencias de nuestro modelo educativo, que apenas incide en cultivar la inteligencia ejecutiva, aquella que forma para actuar, para emprender. Adicionalmente, y no por bien sabido debe omitirse, deberíamos: facilitar la financiación, sobre todo la privada y a través de productos financieros innovadores; aportar conocimientos, habilidades y experiencia a los emprendedores –cuyas carencias aparecen con frecuencia ligadas al fracaso, aunque los emprendedores tiendan a subestimarlas, dicho sea de paso-; trazar una política de impuestos realmente incentivadora; abordar la coordinación necesaria entre las diferentes administraciones y de éstas con otros agentes públicos y privados, clarificando el papel que cada uno puede y debe desempañar; eliminar barreras legales y administrativas; también permitir el fracaso, apoyando al que después de la caída vuelve a levantarse -somos un país en el que el éxito no tiene que dar explicaciones pero el fracaso no parece tener disculpa-; y, ante todo, escuchar a los emprendedores, ya que ellos son los corazones de la aventura de emprender y deben estar en el centro de cualquier iniciativa diseñada para estimular y apoyar el emprendimiento.

senen.barro@usc.es

Fuentes
– Imagen de portada: Creative commons. Wally g