Un proyecto: Tu formación no tiene límites

“ Tu formación no tiene límites. Desarrolla tu futuro» es un proyecto que comparten la Fundación Repsol y la Fundación ONCE, cuyo objetivo principal es incrementar la presencia de personas con discapacidad en las universidades y con ello aumentar sus posibilidades de empleabilidad y en última instancia su plena integración en la sociedad.

EC | Madrid | Octubre 2012

Esther Bueno, de la Fundación Once

Nos hemos puesto en contacto con las dos entidades colaboradoras, que nos han explicado los motivos por los que decidieron embarcarse en este proyecto, su funcionamiento, desarrollo y expectativas.

Preguntamos a la Fundación Repsol:

  1. ¿Por qué habéis elegido trabajar en este proyecto?

Fundación Repsol tiene un fuerte compromiso con la integración de las personas con discapacidad en todos los ámbitos, ya que esto contribuye a una sociedad mejor. Este proyecto incide plenamente en este objetivo, al promover el acceso a la formación universitaria de las personas con discapacidad.

  1. ¿Qué esperáis conseguir con este programa?

En primera instancia, sensibilizar y concienciar a padres, comunidad educativa y a los propios protagonistas de las posibilidades y la potencialidad que tienen, que es posible llegar allí, acceder a estudios universitarios y por ende a un empleo de calidad. En concreto, pretendemos incrementar el número de personas con discapacidad que acceden a bachillerato y a estudios superiores gracias a que han vencido las “barreras mentales”, que muchas veces son las más difíciles de identificar y superar.

  1. ¿Habéis pensado extender o ampliar el proyecto?

Si, la idea es seguir extendiéndolo geográficamente y ampliar el ámbito de actuación a nivel nacional. Hemos empezado con una experiencia piloto en las CCAA de Madrid y Extremadura y actualmente estamos abordando el territorio nacional.

Por su parte, desde la Fundación ONCE, Esther Bueno aporta un testimonio personal que nos ofrece una visión más profunda del proyecto:

«Hay ocasiones en las que un trabajo trasciende lo puramente laboral para convertirse en una herramienta de autoconocimiento y crecimiento personal; éste es uno de esos casos. Cuando hace dos años iniciamos esta ilusionante aventura, el programa de sensibilización educativa «Tu Formación no tiene Límites. Desarrolla tu Futuro», sólo teníamos una certeza: que multitud de chicos y chicas con discapacidad dejan sus estudios al finalizar la educación secundaria obligatoria, con una tasa de abandono escolar alarmante que alcanza el 58,3%. Lo que, a su vez, se traduce en que la presencia de personas con discapacidad en las aulas universitarias españolas es muy escasa; y con ello su posibilidad de acceso a un empleo de calidad en su edad adulta muy limitado.

Es una realidad que el 9% de la población española tiene algún tipo de discapacidad y solamente un 1% de ellos alcanza la universidad. Por lo que estamos hablando de un 8% de talento y capacidad creadora desaprovechad. Y más cuando tenemos la certeza de que la tasa de empleabilidad de titulados universitarios con discapacidad es superior que entre las personas sin discapacidad que poseen una titulación superior.
Con estas premisas comenzamos nuestro trabajo, con la ilusión de quien sabe que se enfrenta a algo nuevo y desconocido.

Se dice que la manera más eficaz de transformar una realidad es desde su conocimiento más profundo, por ello nos planteamos la realización de sesiones de sensibilización educativa en centros de educación secundaria obligatoria a lo largo y ancho de las Comunidades de Madrid y Extremadura, escogidas para el desarrollo de esta primera etapa piloto del programa, con el objetivo de comparar dos realidades demográficas muy distintas, esto es: alta densidad de población y gran concentración de núcleos urbanos frente a una mayor dispersión de núcleos de población acompañados de una menor densidad demográfica. Dos escenarios educativos a priori también diferentes.

Comenzamos nuestra andadura eligiendo centros con una presencia significativa de estudiantes con discapacidad, si bien nuestro objetivo no eran únicamente ellos, sino también sus familiares y personal docente. No en vano todos son piezas claves a la hora de que un joven o una joven con discapacidad decidan continuar con su formación.

En nuestra mochila llevábamos mucha curiosidad, una alta dosis de desparpajo y un vídeo con el testimonio de varias personas con discapacidad que en un momento determinado de su vida habían decidido continuar con su formación en la universidad gracias a lo cual habían accedido a un empleo de calidad. En nuestro camino hemos ido conociendo a diferentes chicos y chicas, sus inquietudes, miedos, sus sueños y sobre todo comprobando y disfrutando de grandes dosis de talento. En muchos casos este talento iba acompañado de frustración y desánimo, fruto de una sucesión de malas experiencias vividas durante años en el entorno educativo.

Uno de los mayores éxitos de este proyecto en esta primera fase ha sido, sin duda, el haber conseguido que muchos de los chicos y chicas con los que hemos compartido las sesiones de sensibilización han cambiado su actitud no sólo en relación al hecho educativo, sino también y sobre todo ante su vida. Recuperando las ganas de recibir una formación de calidad que les de las riendas de un futuro independiente, al igual que el resto de sus compañeros y compañeras. Lo cierto es que nuestro vínculo con estos chicos y chicas va más allá de la mera sesión presencial, aún hoy nos siguen llamando y escribiendo para contarnos sus avances y su día a día. Seguimos aprendiendo con ellos y de ellos.

El equipo de personas que trabajamos en este proyecto desde la Fundación ONCE y la Fundación Repsol estamos firmemente convencidos de que el valor de una educación inclusiva de calidad no solamente facilita la plena inclusión social de las personas con discapacidad, sino también para contribuir al avance de nuestra sociedad, donde las personas con capacidades diferentes aporten su talento desde el valor positivo de la diferencia.
Con estas ideas como bandera hemos conseguido que gran parte de los profesionales de la educación con los que hemos compartido tiempo y experiencias entiendan que una educación inclusiva no solamente abre las puertas a un mundo de oportunidades a sus alumnos y alumnas con discapacidad, sino a todas las personas implicadas en este proceso. Somos conscientes de que estos sólo son los primeros pasos de un camino bastante largo pero seguiremos trabajando con las mismas ganas y la misma ilusión si con ello conseguimos que más chicos y chicas con discapacidad no tengan que poner límites a su talento y sigan construyendo un camino para conseguir sus sueños, utilizando la formación y su esfuerzo como herramientas. A fin de cuentas nunca deberíamos olvidar nuestros sueños, sean cuales sean las circunstancias”.

Energía Creadora apuesta por toda iniciativa que potencie el talento, por eso deseamos que este programa siga extendiéndose y dando frutos.

Fuentes
Fundación REPSOL
Fundación ONCE

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