Videojuegos para aprender

Al hablar de videojuegos solemos imaginarnos a niños y adolescentes pegados durante horas a la pantalla del ordenador, matando el tiempo, pulsando botones compulsivamente, y sin mostrar el más mínimo interés en realizar ninguna otra actividad. Desde que las primeras consolas y juegos de ordenador se popularizaron en la década de los 80, se han convertido en una de las formas de entretenimiento preferidas por los más jóvenes, lo que no es de extrañar, ya que los videojegos «son cómodos, accesibles y económicos». Permiten el juego «en grupo o en solitario, en casa o en un cyber; influyen en la autoestima, la confianza en uno mismo y la capacidad de superación y son emocionalmente estimulantes debido a su intensidad y rapidez» (*).

A día de hoy, los videojuegos siguen generando una gran desconfianza y su uso recibe constantes críticas. Aunque quizá en muchos casos estas críticas estén justificadas – «favorecen una conducta impulsiva y agresiva y egoista a la vez que adictiva»- en muchos otros casos las reacciones son exageradas. Solemos olvidar que también divierten y entretienen, trabajan la atención, la percepción visual y la memoria, y ayudan a adquirir estrategias para «aprender a aprender«. Y este último potencial, la posibilidad de facilitar el aprendizaje de algunas competencias y habilidades que cada vez se valoran más, el que algunas instituciones y organizaciones están empezando a aprovechar.

GameStar Mechanic forma parte del creciente campo de la educación basada en el juego. Es una comunidad de juego on-line en la que chavales de entre 7 y 14 años pueden jugar, diseñar videojuegos y compartirlos con sus iguales mientras aprenden los principios del diseño de videojuegos y del pensamiento sistémico. Pero no sólo eso, ya que GameStar Mechanich ha sido diseñado para fomentar habilidades como la resolución de problemas, la creatividad, el espíritu colaborativo, además de mejorar la alfabetización digital y la motivación por el aprendizaje de las carreras de ciencias y las ingenierias. Uno de los socios creadores de esta comunidad es el Insituto del Juego (Institute of Play), una organización sin ánimo de lucro fundada por un grupo de diseñadores de videojuegos que cree que es posible crear nuevos modelos de aprendizaje que nos permitan formar a una «ciudadanía educada, comprometida y segura de sí misma, capaz de encontrar y resolver problemas complejos, audaz, y con una gran capacidad de inventar e innovar».

Pero no son los únicos que piensan que los videojuegos nos pueden ayudar a formar a personas más creativas. También el prestigioso MIT (Intituto Tecnológico de Massachussetts) cuenta con una división dentro de su Laboratorio de Medios que se dedica a crear nuevas tecnologías que expandan el campo de lo que la gente es capaz de crear, aprender y diseñar. Esta división, el Lifelong Kindergarten, ha desarrollado Scratch , un entorno gráfico de programación que facilita que niños a partir de 8 años puedan crear sus propias historias interactivas, juegos, animaciones o simulaciones y que puedan compartirlas con otros a través de internet. El programa esta formado por bloques de progamación que los chavales pueden ir uniendo como piezas de lego hasta completar un proyecto; al mismo tiempo, manejan importantes conceptos matemáticos e informáticos y, sobre todo, aprenden a pensar de forma creativa, a razonar de manera sistemática y a trabajar en colaboración con otros.

Fuentes
– Papeles del psicólogo. Septiembre , número 3 VOL-28 , 2007. EL ADOLESCENTE ANTE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y LA COMUNICACIÓN: INTERNET, MÓVIL Y VIDEOJUEGOS M. Castellana Rosell, X. Sánchez-Carbonell, C. Graner Jordana y M. Beranuy Fargues

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