El misterio de la curiosidad perdida

Un trapero que se precie no desdeña nada por considerarlo inútil, al contrario, saca partido de todo lo que se va encontrando. Nosotros hemos dado con un pequeño cuento que nos ha hecho reflexionar.

Ocurre algo extraño: los niños pequeños llevan las ganas de aprender en la sangre. Son paradigmas de curiosidad, de creatividad, de interés… No necesitan que se les motive para aprender, están ansiosos por hacerlo. Entonces ¿qué sucede para que, de repente, este deseo de saber desaparezca sin dejar rastro?

No se trata de buscar culpables, sino soluciones, pero muchas veces, los adultos podemos tener algo que ver en este triste suceso. Sin darnos cuenta, llevados de los interminables quehaceres que arrasan nuestras vidas diarias, prestamos poca atención a esta curiosidad infantil. Y la falta de estímulo a esta curiosidad hace que, poco a poco, se vaya disipando.

Por otra parte, está la ya célebre pregunta que se hacía Sir Ken Robinson en una de sus ponencias: ¿matan las escuelas la creatividad? Este tema nos interesa mucho, es todo un misterio. Sin duda, volveremos sobre él.

Y esta cuestión nos devuelve al punto de partida: el cuento. El niño es un relato en forma de poema de una famosa educadora estadounidense de mediados del siglo XX. Nos da mucho que pensar. Esperamos que a vosotros también.

En este enlace podéis leer la versión original:

Poema  «The Little Boy» de Helen Buckley ( Inglés)
Poema  «The Little Boy» de Helen Buckley (traducido al Español)

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